Steve Jobs es el creador de la marca Apple, NeXT y Pixar. Es uno de los grandes oradores de nuestros tiempos.
Arriba he puesto el vídeo de su speech en la Universidad de Standforf (Palo Alto, California).
Paradójicamente, Jobs lee su discurso. ¿Por qué, si se lo sabe ya que es su propia vida lo que narra? Pese a emplear una voz demasiado monótona y no tener ni un mínimo de atractivo en el lenguaje no verbal, el discurso es magistral y muy emocional. Está de moda en la retórica el uso del storytelling porque tiene una estructura estupenda y llegas con ternura a los asistentes con las emociones.
Es uno de los pocos oradores actuales que trata el discurso narrativo de forma seria, que recuerda muchísimo a los que utiliza Barack Obama, que se acerca al corazón del público también con la historia de su vida, ya que todos sabemos sus orígenes y dónde vive su abuela, por ejemplo. Eso... es grandioso.
Comenzar siempre el discurso con los premios, logros y diplomas conseguidos da notoriedad y consigues el respeto del público. Aunque también ganas la benevolencia del público mostrando humildad, como hace Jobs en dicho discurso, sintiéndose dócil frente a los recién graduados, pese a tocarse la nariz (signo de mentira en el campo del lenguaje no verbal...). En su discurso deja claro que la universidad no es importante, aunque sí los doctorados, grupos de investigación, especializaciones y posgrados. Pero lo dice tan humildemente que no queda nada mal.
Entonces, ¿cómo que una persona no académica ofrece un discurso frente a unos recién licenciados que, teóricamente se comerán el mundo al salir de la universidad? Pues es así gracias a la narrativa y a las cláusulas narrativas que integran su discurso.